martes, 6 de agosto de 2013

Re-.....

Tan fuerte apreté mi deseo, con una fuerza animal. Lo apreté tanto que se injertó en mi piel. Dejé de saber qué era, dejé de sentir. Se volvió mi ser, se volvió cuerpo. Atrapó la ferocidad de mi humanidad y dejó a un lado la inmensidad de lo espiritual. Perdió el significado, pues el deseo dejó de ser ajeno. El deseo se volvió mi realidad. Tan fuerte apreté el deseo, que lo volví realidad. Ahí entendí.
Se abrieron, se separaron mis hemisferios. Uno tan frío y calculador rápido lo entendió.. El otro un poco más rebelde, le dibujó una forma. Forma demasiado abstracta para ser entendida por su compañero. Si se separaron y no se comparten, ¿con qué me quedo yo? Bueno, le busqué la vuelta y los metí de nuevo en mi cráneo a ver qué se daba...
WOOOOOOOOW, un tremendo dolor de cabeza. Se suponía un poco menos complicado. ¿Complicado? ¿Desde cuándo uso esa palabra?
Palabra...
Y ahí lo encontré, el camino para que el derecho y el izquierdo tengan un objetivo común y se deleiten en las vueltas de este vórtice... Ahora tienen para entretenerse pues encontré que todas las palabras que conocía hasta ahora tienen que ser revisadas, reflexionadas. El izquierdo le meterá un poco de su orden y frialdad, el derecho hará de las suyas con tanto color para dibujar.